sábado, 20 de febrero de 2016

NEURALGIA DEL TRIGÉMINO ...2da PARTE



Diagnostico

     El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en el examen del nervio trigémino porque por lo general, la exploración neurológica es totalmente normal.
Hay que analizar el episodio doloroso (tipo, intensidad y localización del dolor) y tratar de vincular una actividad desencadenante del ataque. Los estudios de sensibilidad facial con pruebas de reflejos del trigémino, también ayudan a orientar el diagnóstico.
     La Resonancia magnética de la cabeza permite descartar otras patologías que pueden afectar al nervio trigémino de forma secundaria (esclerosis múltiple, lesiones del trigémino tras cirugía oral o de senos paranasales, malformaciones vasculares de venas o arterias, tumores extracraneales, traumatismos faciales), produciéndose la misma sintomatología dolorosa.

Tipos de tratamiento de la Neuralgia del Trigémino
     El tratamiento de la neuralgia del trigémino está enfocado a eliminar el dolor mediante métodos farmacológicos o quirúrgicos.

Tratamiento farmacológico
     Los analgésicos convencionales como los AInes y los opioides, no suelen ser útiles para controlar el dolor facial y se tiene que recurrir a fármacos coadyuvantes, como  anticonvulsivantes, por ejemplo: la carbamazepina, que bloquean la excitabilidad nerviosa reduciendo el dolor y la frecuencia de los ataques.
     También se pueden asociar ciertos antidepresivos tricíclicos como la amitriptilina, según las características del dolor y susceptibilidad individual de cada persona.
     Los fármacos se deben iniciar a dosis bajas que se irán aumentando gradualmente hasta conseguir el mejor control del dolor con los mínimos efectos secundarios.
     También están indicados los bloqueos neurales de las ramas afectadas por medio de inyecciones de una mezcla de anestésicos locales y esteroides, los cuales en varias sesiones pueden aliviar y ayudar a la remisión de los casos por periodos largos .... Pero sólo son maneras terapéuticas del control del dolor.
      La cirugía va enfocada a aliviar la presión sobre el nervio trigémino y se reserva para los casos que no responden satisfactoriamente a los fármacos (10%-15% de casos) o cuando los efectos secundarios de la medicación son severos.

 ¿Cuáles son las opciones quirúrgicas?


     Las distintas técnicas quirúrgicas se enfocan fundamentalmente a:
1) Destruir selectivamente parte del nervio trigémino: por inyección de glicerol, por radiofrecuencia, o mediante radio-cirugía, técnica muy avanzada y no invasiva, que concentra altas dosis de radiación de manera muy exacta sobre la porción intracerebral del trigémino sin necesidad de abrir la cabeza y de emplear anestesia.
2) Descompresión microvascular. En los casos donde hay un vaso sanguíneo presionando, el nervio trigémino se extirpa con microcirugía para descomprimir la raíz del nervio. Es un tratamiento habitual, efectivo y duradero para aliviar el dolor sin causar lesión en el nervio.
La elección de la técnica depende de lo invalidantes que sean los ataques, de si hay causa secundaria diagnosticada (malformación vascular), presencia de esclerosis múltiple, intentos de cirugías previos y de las ramas del trigémino implicadas.

Aunque son cirugías seguras y gran parte de los procedimientos se realizan con anestesia local de forma ambulatoria, otros como la descompresión microvascular implican una operación más compleja bajo anestesia general. Los principales riesgos quirúrgicos de estas neurocirugías aunque controlados pueden ser: pérdida auditiva, problemas de equilibrio, infecciones, y accidentes cerebro-vasculares

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