El problema no es el padecimiento de dolor crónico, sino que este arruine nuestra vida, generalmente ocasionándonos problemas de pareja, en nuestro trabajo , con nuestras amistades y el gozne del tiempo libre, generándonos además ansiedad, depresión e insomnio, etc. Todo esto nos origina un círculos vicioso, una espiral de síntomas que altera nuestra psique y nos predispone más en el cuadro preexistente de dolor.
Para salir de esos círculos hay que darse cuenta que estamos ante una situación que no se puede cambiar y que la aceptación es el único camino pero aceptar el dolor y abrirnos a su experiencia es muy duro, puede precisar de una terapia psicológica, supone que la persona tiene que incorporar en su propio autoconcepto la nueva incapacidad de controlar el dolor y las limitaciones que tiene y pese a ello encontrar un sentido a su vida. Por eso la terapia de aceptación y compromiso proporciona una visión más amplia del mundo entendiendo que tal vez podamos controlar las crisis e intensidad del dolor, permitiéndonos disfrutar y mejorar la calidad de nuestras vidas y de nuestro entornó familiar, el cual también se ve afectado por nuestro padecimiento.
Artículo completo: http://www.cop.es/colegiados/M-00451/Dolor.htm
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